La Economía Social de Mercado y su relevancia en la venezuela del 2026genealogía, validez actual y adecuaciones necesarias
- Julio Gabriel Manzo Zozaya
- 1 jun
- 21 min de lectura

Resumen
El presente artículo explora los fundamentos teóricos de la Economía Social de Mercado, marcando una genealogía desde la escuela de pensamiento ordoliberal de Friburgo, hasta su aplicación como modelo político-económico durante el proceso de reconstrucción post guerra de la Alemania Occidental. A través de un análisis documental, se examina la vigencia del modelo en un siglo XXI marcado por la economía digital y la crisis demográfica. El estudio finaliza extrapolando el caso a la Venezuela actual, evaluando la pertinencia de la Economía Social de Mercado en el marco de una recuperación económica enmarcada en factores estructurales específicos: la debilidad institucional, la demografía amputada por la diáspora, el rezago tecnológico y educativo y la destrucción del aparato productivo. Se identifican las adaptaciones precisas para lograr la implementación efectiva del modelo en el contexto venezolano.
Palabras clave: Economía Social de Mercado, Ordoliberalismo, Venezuela, Reconstrucción Institucional, Diáspora, Política Económica
Genealogía de la Economía Social de Mercado
La Economía Social de Mercado remonta sus raíces intelectuales al ordoliberalismo de la Escuela de Friburgo, una corriente de pensamiento económico-jurídico que surgió en Alemania durante la década de 1930 como respuesta crítica al doble fracaso del liberalismo clásico del siglo XIX y del estatismo totalitario. La otrora próspera Alemania acababa de vivir el fracaso de la República de Weimar, un fracaso no solo político, sino económico, marcado por una espiral de hiperinflación que había destruido los ahorros de la una vez próspera clase media alemana. Sumado a ello, la Gran Depresión de 1929 desencadenó el desempleo masivo y el sistema de partidos se vio incapaz de producir un acuerdo sobre la política económica de la nación germana, esta falla en el sistema político liberal generó un vacío que fue aprovechado por las corrientes marxistas y nacionalistas para prometer orden y progreso a costa de la libertad
Frente a la insuficiencia política y social del laissez-faire decimonónico, un grupo de juristas y economistas de la Universidad de Friburgo, comenzaron a formular una tercera vía, planteándose una pregunta que más que ideológica, era eminentemente institucional: ¿Que tipo de orden juridico y economico garantiza la eficiencia del mercado y la libertad individual sin producir concentraciones de poder capaces de destruirlos a ambos.
Walter Eucken, Franz Böhm, Hans Großmann-Doerth y, algo más tarde, Wilhelm Röpke y Alexander Rüstow son los nombres fundacionales de lo que se conoció como Escuela de Friburgo, esta doctrina de pensamiento económico recibió el nombre de Ordoliberalismo, término derivado del latín ordo, que designa el orden constitutivo que debe enmarcar la actividad económica (Eucken, 1952).
Los Principios Centrales del Ordoliberalismo
El ordoliberalismo coincide con el liberalismo clásico en que el mercado es el mecanismo de coordinación más eficiente para la asignación de recursos. Sin embargo, se distancia radicalmente de la versión manchesteriana del laissez-faire al sostener que los mercados no se crean solos ni se mantienen solos: requieren de un marco jurídico e institucional que los ordene, siendo el Estado quien debe generar y preservar esas instituciones que lo ordenen y velen por su correcto desempeño.
Walter Eucken (1952), en su obra principal Grundsätze der Wirtschaftspolitik (Fundamentos de Política Económica), distinguió entre política de orden (Ordnungspolitik) y política de proceso (Prozesspolitik). La primera establece las reglas del juego como lo son el derechos de propiedad, libertad contractual, estabilidad monetaria y la apertura de mercados, mientras que la segunda opera dentro de esas reglas. El error histórico del liberalismo, según Eucken, fue descuidar la política de orden, permitiendo así que surgieran monopolios y fallas de mercado, generando consigo mecanismo de apropiación de renta en vez de generación de valor que destruyen la competencia desde dentro.
Franz Böhm (1937), por su parte, desarrolló el concepto de Wettbewerbsordnung “orden de competencia”, haciendo enfacis en que la competencia no es un estado natural sino una institución que debe ser diseñada y protegida jurídicamente, siendo el rol del Estado el de generar un marco institucional para la libre competencia. Su contribución fue crucial para vincular la reflexión económica con la jurídica, sentando las bases del derecho de la competencia moderno.
Por otra parte, Wilhelm Röpke añadió a este esquema su dimensión sociológica que el análisis más economicista de Eucken tendía a soslayar. En obras como Die Gesellschaftskrisis der Gegenwart (1942) y Civitas Humana (1944), Röpke alertó sobre los peligros de la proletarización masiva y la destrucción del tejido social intermedio conformado por familia, comunidad y pequeñas empresas, como consecuencia de un capitalismo de gran escala sin anclaje social. Para Röpke, el mercado eficiente requería de una sociedad civil robusta que le otorgara legitimidad y amortiguaba sus asperezas.
"Un orden de mercado sano no puede separarse de un orden social sano. La economía está incrustada en la sociedad, y la sociedad en los valores morales. Separar artificialmente estas tres dimensiones es preparar el terreno para el colapso de las tres. (Röpke, 1944, p. 78)"
Finalmente, Alexander Rüstow acuñó el término Vitalpolitik para referirse al conjunto de políticas que van más allá de la política económica estrictamente y atienden el bienestar social: el fortalecimiento de la clase media, el fomento de la propiedad descentralizada, la preservación de estructuras comunitarias. La Vitalpolitik de Rüstow prefigura lo que hoy llamaríamos capital social o cohesión social, como un activo vital para las naciones, un término fuera de los cánones clásicos de la medición de crecimiento económico .
Un rasgo distintivo del ordoliberalismo de las demás escuelas liberales es su obsesión con el problema de la concentración del poder. Para Eucken, Böhm y sus colegas, la concentración de poder económico privado era tan peligrosa como la misma concentración de poder político en el Estado. Ambas formas de poder concentrado tendían a coludirse y a destruir la competencia, la libertad individual y, en última instancia, el Estado de Derecho.
Esta perspectiva tiene una aguda resonancia para economías como la venezolana, donde la renta petrolera operó históricamente como un mecanismo de concentración de poder en el Estado y donde ese Estado utilizó dicho poder para capturar, subordinar o destruir al empresariado privado independiente. La disolución de la Fedecámaras como actor relevante, la estatización de empresas estratégicas y la criminalización del comercio privado durante el período 2005-2020 son manifestaciones de exactamente el proceso que los ordoliberales describieron como la enfermedad del poder económico concentrado, ahora en su versión estatal.
La Economía Social de Mercado y el Milagro Alemán
Décadas más tarde y luego de haber vivido el mundo la guerra más cruenta de su historia, La Economía Social de Mercado no surgió de un gabinete académico sino de una decisión política tomada en un momento de ruina total. El 20 de junio de 1948, Ludwig Erhard, director económico de las zonas de ocupación occidental, anunció simultáneamente la reforma monetaria, que implicaba la sustitución del Reichsmark por el Deutsche Mark y la liberalización de la mayor parte de los precios, aboliendo de un plumazo el sistema de controles heredado del nazismo y luego prolongado por las autoridades aliadas.
La decisión fue tomada sin consultar a los aliados occidentales, lo que provocó la indignación del general Clay, comandante estadounidense. Cuando este le recriminó a Erhard que había alterado las directivas aliadas sobre controles de precios, Erhard respondió con una de las frases más citadas y contundentes de la historia económica del siglo XX: 'No las he alterado, las he abolido.'
Erhard se inspiró directamente en la Escuela de Friburgo, en su obra programática Wohlstand für Alle (Prosperidad para todos, 1957), Erchard articuló los principios que guiaron la reconstrucción: mercados competitivos con una regulación antimonopolio eficaz, estabilidad monetaria como pilar de la confianza, redes de protección social para quienes no podían participar en el mercado y una firme limitación del poder de los sindicatos y las empresas cuando este amenazaba la competencia.
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El término Soziale Marktwirtschaft (Economía Social de Mercado) fue acuñado por Alfred Müller-Armack (1947), colaborador de Erhard y uno de los principales sistematizadores del modelo. Para Müller-Armack, el adjetivo «social» no significaba la redistribución indiscriminada ni el control estatal de la economía, lo que significaba que el orden de mercado debía producir resultados socialmente aceptables y que, cuando no lo hacía espontáneamente, el Estado tenía la obligación de intervenir con instrumentos que no distorsionan la competencia.
Los Pilares de la construcción alemana
Es imposible explicar la reconstrucción alemana por un solo factor, ni la reforma de precio, ni el Plan Marshall, que represento apenas el 2% del PIB Aleman acomulado durante su ejecucion segogun Barry Eichengrenn (2007), sino en la convergencia de un andamiaje institucional meticulosamente diseñado
El Banco Aleman y la independencia Monetaria: La creación de un banco central independiente con el fin único y explícito de estabilizar los precios, estabilizar la confianza que la economía necesitaba para funcionar. La experiencia de la hiper inflación vivida en la República de Weimar, había grabado en la memoria colectiva alemana, el costo de la inestabilidad monetaria, parecido a lo vivido en los años de hiperinflación aguda en el caso venezolana.
La Ley de Reconstrucción de la Competencia de 1957: La ley se inspiró directamente en Franz Bohm y Walter Euken, quienes alertaron en su momento sobre los peligros de la concentración económica para el correcto funcionamiento de los mercados, estableciendo asi por ley la Oficina Federal de Carteles (Bundeskartellamt), la guardiana de la libre competencia. El objetivo era con esto impedir que el poder económico privado, reconstruye las estructuras oligopólicas que habían caracterizado al capitalismo de la república de Weimar pre guerra
El sistema de bienestar: La República Federal mantuvo y mejoró el sistema de seguridad social heredado del Imperio Bismarckiano, el cual incluía entre otras cosas, seguros de desempleo, pensiones contributivas, seguro de salud, entre otras. Este sistema cumplio con la dimencion social de la Economía Social de Mercado, garantizando que la transformación estructural de la economía no produjera como subproducto una sector de la población excluido de la actividad económica y social
Resultados del Milagro Económico Alemán y la implementación de la Economía Social de Mercado
Durante la primera decad de su implementación (1950 y 1960), el PIB de Alemania Occidental creció a una tasa promedio anual de 8.2%, en paralelo el desempleo cayó del 11 al 1.3 por ciento, la inflación permaneció controlada y las exportaciones alemanas se multiplicaron, convirtiendo a Alemania en el la segunda potencia mundial exportadora al finalizar la década. En 1958 ya Alemania había recuperado su papel como potencia europea y fue fundador de la Comunidad Económica Europea, ejerciendo liderazgo dentro de la misma.
El caso de desarrollo alemán post guerra demostró que la reconstrucción de instituciones económicas sólidas podía preceder y de hecho catalizar la generación de capital, aun en países sin abundancia de recursos como lo fue Alemania. El país germano no tenía petróleo, ni condiciones climáticas especialmente favorables, ni riquezas minerales, se valió de su capital humano y un marco institucional diseñado para convertir talento en producción sostenida.
Vigencia de la Economía Social de Mercado en el siglo XXI
La EMS Alemana no fue un modelo estático y continuo, muy por el contrario, se encontró con distintas realidades que exigieron un carácter flexible y adaptativo. La crisis petrolera de 1973 expuso la vulnerabilidad de economías cada día más globalizadas y dependientes del suministro externo, mientras que en 1990, la unificación de Alemania supuso el mayor reto a la política económica de la postguerra, al integrar una economía planificada de 16 millones de habitantes al marco institucional de la ESM
La crisis global del 2008 provocó un debate aún más profundo, donde la critica neokeynesiana acusó al modelo rígido y ortodoxo de la ESM de no poder dar respuesta oportuna y haber contribuido a los desequilibrios de la eurozona
En la actualidad, el debate académico y político sobre la ESM ha experimentado un crecimiento significativo, los cuales podemos explicar en tres factores:
El primero es el fracaso de las políticas de ajuste estructural del consenso de Washington para países emergentes, durante los años noventas se generó la búsqueda de marcos alternativos que combinan la eficacia de mercado con la estabilidad y sostenibilidad social, siendo la ESM una opción idónea para el caso, al ofrecer justamente esa combinación (Stiglitz, 2002).
Segundo, el ascenso del capitalismo de Estado en China y otros países emergentes replanteó la pregunta sobre el papel del Estado en la economía, y la respuesta ordoliberal —Estado fuerte en la construcción del marco institucional, Estado débil en la intervención directa en los procesos de mercado— resultó atractiva para quienes buscaban una alternativa tanto al laissez-faire como al dirigismo (Hall y Soskice, 2001).
Finalmente en la Unión Europea, la ESM ha sido explícitamente incorporada en el Tratado de Lisboa (2007) como uno de los objetivos de la política económica comunitaria: 'La Unión obrará en pro del desarrollo sostenible de Europa basado en un crecimiento económico equilibrado... una economía social de mercado altamente competitiva.' Su inclusión en el texto fundacional de la mayor área de libre comercio del mundo indica que, lejos de ser un vestigio histórico, la ESM es hoy un referente normativo de primer orden.
El Estructural, la pirámide demográfica
La Economía Social de Mercado fue diseñada en los año 40 sobre la base de una pirámide poblacional expansiva, la cual había sido una tendencia de la raza humana hasta los momentos, la idea de un Estado de Bienestar donde el ciudadano se le garantiza unas premisas de calidad de vida universales, funciona solo bajo un pacto intergeneracional implícito: Los activos de hoy financian a los pasivos de hoy y se confía que la siguiente generación hará lo mismo. En la cuna de la EMS, en Europa, se ha roto dicha geometría, la pirámide se ha convertido progresivamente en un hongo o urna, con una base estrecha y una cima ancha, con implicaciones brutales para la ESM clásica.
El problema fiscal es matemático, no ideológico, con tasas de natalidad por debajo de 1.5 hijos por mujer, nos hace preguntarnos cuantos activos sostienen cada pasivo, que además tiene la tendencia de alargar su expectativa de vida, lo cual obliga desde el orden económico propuesto por la ESM, a revisar las premisas del Estado de Bienestar.
La Destruccion economica e institucional de Venezuela
Venezuela no solo enfrenta una crisis económica, enfrenta un colapso institucional de escala civilizatoria, las instituciones que hacen posible una economía de mercado funcional y confiable, tan antiguas y fundamentales como el derecho a la propiedad, contratos ejecutables con un Estado de Derecho, una moneda estable, un banco central independiente, entre otros, han sido sistemáticamente desmanteladas
La hipertrofia del Poder Ejecutivo, el desmantelamiento de la autonomía del Banco Central de Venezuela, para convertirse en una máquina de impresión de dinero inorgánico y de financiamiento de un déficit fiscal sin límite, la expropiación arbitraria de más de 1200 empresas privadas, según la documentación de CONINDUSTRIAS (2002-2018), la subordinación del Poder Judicial a una lógica político partidista, la proliferación de un sistema para estatal que opera con lógica clientelar, como lo son los CLAP o en su momento los Mercal, configuraron un entorno institucional que no solo es ineficiente sino que atenta activamente contra la productividad, favoreciendo un sistema que premia la captura de renta por encima de la generación de valor.
Douglass North (1990), en su obra fundamental sobre instituciones y cambio económico, demuestra que las instituciones extractivas, como lo fue por ejemplo CADIVI, están diseñadas para transferir riqueza de la mayoría hacia una elite, generan a su vez grupos de interés que se benefician de su mantenimiento y resisten activamente cualquier cambio. La Venezuela del 2026 exhibe lo que North denomina Path Dependence Institucional establecido durante décadas, que no solo incluye al sector privado sino a segmentos significativos del empresariado privado que aprendieron y se adaptaron a prosperar mediante la obtención de divisas preferenciales, contratos públicos y licencias de importación, producto del favor político por encima de la competitividad del mercado, es decir, un sistema instaurado en torno a la captura de renta
Diáspora y una demografía amputada
El segundo factor diferencial y relevante del caso venezolano, es que a pesar de tener una tasa de natalidad saludable bajo estándares sudamericanos, tiene una pirámide demográfica completamente distorsionada y amputada en su medio productivo por la emigración de más de siete millones de venezolanos, una cifra equivalente al 24% de la población total del país. Esto no es simplemente una tragedia humanitaria, es la transformación estructural de la fuerza de trabajo que tiene consecuencias económicas a largo plazo, que ningún modelo de reconstrucción económica puede ignorar
La emigración venezolana no ha sido aleatoria en término de capital humano, se ha llevado a los más productivos. Los datos muestran consistentemente que los emigrantes tienen niveles educativos significativamente superiores a los de la población que se quedó en el país: Médicos, Ingenieros, Técnicos, Docentes, Emprendedores. Esta fuga de talentos masiva no solo ha tenido una característica clara en los niveles educativos, sino que también la ha tenido en cuando a los rangos etarios, mostrando una tendencia clara de los migrantes pertenecen al grupo etario en edad productiva, siendo estos los necesarios en un Estado de Bienestar para sostener a la población menos productiva como lo son los adultos mayores y los jóvenes, teniendo estos limitaciones severas al acceso a educación de calidad según (Acnur, 2023)
Las implicaciones de esta realidad demográfica en un proceso de reconstrucción son dobles, por un lado, cualquier política de reactivación económica deberá considerar la escasez severa de capital humano calificado durante al menos una década si no es capaz de gestar un retorno masivo de su población profesional y técnica, por otro lado, la diáspora venezolana constituye a su vez una oportunidad si se diseña una política de atracción de retornados y de conexión con las comunidades en el exterior, ya bien sea para la entrada de remesas, inversiones y transferencia de conocimiento
Carlos Lozada (2022) ha documentado que las diásporas de países en reconstrucción, como lo son el caso de El Salvador, Irlanda e Israel, han jugado roles de activadores financieros y tecnológicos, los cuales han sido determinantes en sus respectivos procesos de recuperación. Venezuela tiene una diáspora preparada, educada y distribuida en más de 90 países, con niveles de ingreso superiores a la media de sus países de acogida. Este es, paradójicamente, uno de los activos más importantes con que cuenta el país para su reconstrucción.
La Educación Digital y el rezago educativo
El deterioro del ya existente sistema educativo confluye con el rezago en la entrada de la educación tecnológica. La Venezuela de los años 80 fue el país que más destina recursos a la educación superior, siendo puntero en Sudamérica, sin embargo, ese estatus fue erosionado sistemáticamente por la fuga de talentos, el deterioro de la inversión en educación e investigación universitaria, la politización del sistema educativa y la desconexión entre los pensum ofrecido y las necesidades del aparato productivo
En la actualidad el país enfrenta una brecha tecnología de dimensiones preocupantes, la penetración del internet banda ancha es baja en comparación con la región, la adopción de tecnologías digitales en el sector productivo es marginal y el sistema educativo público, con salarios insumos, ha perdido su capacidad de transmitir competencias básicas como las matemáticas, mucho menos las habilidades digitales y analticas que demanda el mercado laboral del siglo XXI
En su análisis sobre la cuarta revolución industrial, Klaus Schwab (2016), identifica el capital humano tecnológico como el factor de producción más escaso y valioso de la economía contemporánea, enmarcada en el sector cuaternario, la economía de los datos. Un modelo de reconstrucción nacional debe abordar frontalmente la brecha existente en habilidades digitales, como fuente necesaria e indiscutible de un crecimiento económico competitivo y con bases sólidas
La Economía Social de Mercado y el Ordoliberalismo como mecanismo de construcción de orden y reconstrucción económica
Es evidente que el mundo y los retos que enfrentan la sociedad alemana de 1948 y la venezolana de 2026 son diferentes, a pesar de ello, existen convergencias estructurales y similitudes históricas que hacen de la ESM un referente pertinente, denotando cuatro áreas claves.
La reconstrucción del marco institucional (Ordnungspolitik).
Así como se priorizo la construcción de un marco institucional normativo que permitiera el correcto funcionamiento de la economía sobre la intervención del Estado en la misma en la Alemania Post Guerra, la prioridad de cualquier próximo gobierno en venezuela debe ser la reconstrucción del marco institucional, lo cual es en esencia no solo una actividad política. Restituir la independencia del Poder Judicial, crear un Banco Central realmente independiente con un mandato a la estabilidad monetaria, promulgar la ley de competencia efectiva, garantizar la seguridad jurídica de los contratos y la propiedad privada, elementos institucionales sin los cuales ninguna política económica de segunda instancia, como lo son las privatizaciones, aperturas comerciales o incluso inversión pública, podría producir los efectos deseados.
La política monetaria y la estabilidad nominal.
La experiencia alemana de 1923 y 1948 demostraron que la confianza en la moneda no es un lujo, sino una precondición. Ya bien sea que se elija un proceso de dolarización formal o libre convertibilidad, la existencia de una sola tasa de cambio y el control de la emoción de liquidez para ser inyectada en la economía, es clave para impedir los ciclos de financiamiento inflacionario del déficit fiscal, el cual conlleva a la inflación y al empobrecimiento de la población
La política de competencia y la ruptura del rentismo.
El ordoliberalismo fue diseñado para acabar las concentraciones de poder económico, en Venezuela el poder económico no está concentrado en las grandes empresas industriales que preocupaban a Eucken, sino en el acceso a la explotación de los recursos naturales provenientes de la actividad minera, donde históricamente los grupos de buscadores de renta obtuvieron su ingreso y ejercieron su influencia. Cualquier proceso de reconstrucción de la economía requerirá el desmantelamiento de los mecanismos de captura de renta, es decir, los controles cambiarios, licencias discrecionales, subsidios, monopolios, etc. Esta no es solo una recomendación liberal, sino una condición para que cualquier política social sea efectiva a largo plazo, el énfasis siempre debe mantenerse en la generación de valor y no en la persecución de renta.
La red de seguridad social y la dignidad en la transición.
Este es quizás el aspecto central de la pertinencia de la Economía Social de Mercado, en un escenario venezolano donde existe un gran segmento de la población que no es productiva en términos económicos y sin embargo no se puede denigrar de su valor social. La lección de Erhard es que los beneficios del libre mercado, ese crecimiento económico deben llegar a todos y los que no pueden acceder al mercado, puesto no están en edad o capacidad productiva; ancianos, enfermos, desempleados estructurales, deben tener garantizada una dignidad de vida. Los mercados y la libertad económica en condiciones ideales y en el tiempo terminan por determinar el justo valor de cada actividad económica y bajo el enfoque de la ESM, garantizar calidad de vida a los marginados del mercado, sin embargo en el corto plazo es necesario restablecer el contrato social en el sistema económico, requiriendo para ello intervención del Estado, no tanto para subsidiar una amplia población improductiva, sino para darles oportunidades reales para su reinserción en el sistema productivo, teniendo en cuenta sus limitaciones y formandolo en el uso de la tecnología.
Las adaptaciones necesarias
La Economía Social de Mercado no es una copia al carbón dogmática que podamos trasplantar a cada economía, por el contrario, es un conjunto de principios que deben interpretarse en cada contexto individual. En el caso venezolano se ha detectado cuatro adaptaciones que van más allá del modelo original aplicado en la Alemania Federal
La reconstrucción del capital humano como política de Estado: Si bien Alemania estaba físicamente destruida después de la guerra, su capital humano era técnicamente competente, siendo la industria, la ingeniería y la artesanía alemana de primer orden, con un legado generacional marcado. Venezuela no solo ha perdido personas, ha perdido capacidades. Venezuela debe aprovechar las tecnologías emergentes para crear un ambicioso programa de reeducación técnica, con el propósito de insertar rápidamente a la población improductiva en la nueva economía digital. El enfoque adaptativo y pragmático del aprendizaje tecnológico debe además tener un matiz intergeneracional, ya que la marginalización de la actividad productiva no se encuentra únicamente orientado en un sector etario, sino por el contrario es una constante, incluso en los grupos poblacionales que pudiesen estar en su edad más productiva, las plataformas tecnológicas, el acceso casi universal al conocimiento y la posibilidad del tutelaje del aprendizaje por medio de la inteligencia artificial, representan una gran oportunidad de utilizar la innovación disruptiva, para dar una respuesta rápida a un problema que lleva décadas gestándose al nivel del sistema educativo
Segunda adaptación: La diáspora como actor económico. La globalización no solo del comercio, sino del trabajo es un elemento claramente diferenciado al de la ESM de la Alemania Post Guerra. Venezuela tiene una diáspora de 7 millones que es, a la vez, un recurso potencial y un desafío. Una adecuación de la ESM al caso Venezolano debe incluir políticas explícitas de vinculación con la diáspora; el reconocimiento de títulos extranjeros, incentivos fiscales para la inversión de venezolanos en el extranjero en su país, un marco normativo de fácil acceso como inversor al sistema nacional, programa de becas y reinserción laboral para los retornados y canales de participación política a los migrantes son claves para triunfar en la batalla demográfica. Casos como el de Israel e Irlanda representan modelos exitosos de crecimiento acelerado apalancado en sus diásporas.
Tercera adaptación: La tecnología como eje transversal. El ordoliberalismo del siglo XX no consideró la brecha tecnológica como una variable de política económica, porque en la Alemania de 1948 no existía como problema. En la Venezuela de 2026 es un problema central. Una ESM adaptada debe incluir una agenda de política industrial de nueva generación —consistente con los principios de la ESM en cuanto que no distorsiona la competencia sino que corrige fallas de mercado en la provisión de bienes públicos tecnológicos— que priorice la conectividad universal, la digitalización de los servicios del Estado, y el fomento de ecosistemas de innovación tecnológica. Mazzucato (2021) ha argumentado de manera convincente que el Estado puede actuar como inversor e innovador de primera instancia en áreas donde el mercado falla sistemáticamente, sin que ello implique dirigismo ni sustitución del mercado.
Cuarta adaptación: La gestión de los recursos naturales en un marco de ESM. Venezuela es un país con enormes reservas probadas de petróleo, gas y minerales. La ESM no dice nada sobre cómo gestionar la renta de los recursos naturales. Una adaptación para el caso venezolano requiere incorporar las lecciones de los fondos soberanos de recursos naturales más exitosos, como es el caso de Noruega o Botswana, para establecer un marco institucional que separe la gestión de la renta petrolera de las decisiones de política fiscal corriente, prevenga la enfermedad holandesa, y convierta los recursos no renovables en activos de largo plazo en lugar de financiadores de déficits anuales.
El orden de ejecución
En materia económica, el orden de los factores sí afecta el producto y en este caso el orden de las reformas es fundamental, la experiencia comparada de transiciones post regímenes autoritarios o conflictos bélicos, que la secuencia de las reformas es tan importante como el contenido de las mismas. El error más común, que fue cometido por Rusia en los años noventas y parcialmente por varios países ex soviéticos, fue aplicar la liberalización de precios y la apertura de mercado sin antes haber construido un andamiaje institucional que permitiera el correcto funcionamiento de esos mercados, el resultado fue la captura de activos por parte de insiders y el surgimiento de oligarquías extractivas que terminaron bloqueando las reformas posteriores
La secuencia ordoliberal propuesta para Venezuela tendría en sus líneas generales: Primero el reconstruir la independencia del poder judicial y el Estado de Derecho, segundo, estabilizar la moneda y crear un banco central autónomo, siendo también en este punto posible una dolarización formal, tercero, liberar los mercados y precios con simultánea aplicación de política de competencia, cuatro la reforma del sistema de bienestar social para garantizar mecanismo de protección a los más vulnerables durante esta transición, donde cabe destacar que es darle la cana y no el pez a los ciudadanos excluidos de la actividad productiva, quinto abordar la privatización o reestructuración de las empresas estatales, en un contexto de instituciones ya operativa que prevengan la captura oligárquica
Rodrik en su libro “Una Economía, Muchas Fórmulas” (2007) ha propuesto que el éxito de las transiciones económicas pasa por identificar las restricciones vinculantes específicas de cada contexto, es decir, los cuellos de botella que, al ser resueltos, desatan el caudal de los mercados en pro de la mejora de las condiciones económicas de los ciudadanos. En el caso venezolano, la restricción vinculante no es la falta de recursos naturales, ni el tamaño de su mercado interno, el cuello de botella es la ausencia de instituciones confiables que garanticen que exista Estado de Derecho, los contratos se cumplan y las inversiones se garantice, permitiendo reglas de juego estables que permanezcan en el tiempo más allá de los cambios políticos de gobierno y en este sentido hay que mencionar ejemplos exitosos en lo económico como es el caso de Perú, que a pesar de tener una de los sistemas políticos más inestables en la región, tiene paradójicamente uno de los sistemas económicos más estables, con un crecimiento estable e ininterrumpido en los últimos años
Conclusiones
La Economía Social de Mercado no es una forma rígida y dogmática de aplicación universal, sino más bien un conjunto de principios económicos derivados del Ordoliberalismo. Es un marco de principios institucionales, la libre competencia, la estabilidad monetaria, la protección social con reintegrativo, el Estado de Derecho, descentralización de poderes, los cuales han sido probados en condiciones históricas extremas, dotados de flexibilidad teórica y capacidad de adaptación en contextos inéditos
La Venezuela del 2026 se encuentra en un punto de encrucijada, donde la destrucción acumulada del valor de la economía es tan profunda, que el retorno al modelo rentista y socialista de distribución de riquezas es completamente inviable en términos puramente económicos, la renta petrolera disponible, ni siquiera la futura proveniente de un aumento significativo de la producción, no alcanzaría para financiar el aparato clientelar de este modelo que tanto daño nos hizo durante las primeras décadas del siglo 21. Sin embargo la historia nos enseña que el rompimiento de un orden o modelo por si solo no genera automáticamente uno mejor, genera caos y el caos puede ser aprovechado tanto por reformadores que genuinamente quieren mejorar como por nuevas variantes de capturas oligárquicas
Lo que ofrece la ESM para Venezuela no es tan solo un plan de gobierno, sino una garantía institucional que trasciende cualquier periodo de mandato electoral, un conjunto de reglas, incentivos y contra pesos, que, correctamente secuenciados y adaptados a las realidades del siglo 21 y a nuestro país, pueden transformar una economía devastada en una capaz de generar prosperidad amplia para la población. La propuesta ordoliberal es un recordatorio de que las instituciones importan y que el orden procede al proceso, cuidando no cometer costosos atajos en el transitar de la runa a la prosperidad
El camino será largo, tendremos un handicap demográfico y educacional importante, pero sobre todo un deterioro institucional profundo, con efectos antropológicos en la población, los edificios se construyen en años, pero la confianza en las instituciones puede durar generaciones en recuperarse. Pero si la historia del Milagro Aleman enseña algo, es que con el diseño institucional correcto, los tiempos pueden acortarse de manera sorprendente, pasando de un país devastado a una potencia económica en cuestión de años
Referencias
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